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Presentación de Carlos Bruck

28 de Noviembre de 2017

Por Fernando Valli
Travesía

Alguna vez me pregunte si un libro podía transformar el mundo, por supuesto que recurri a ejemplos magnos como El Contrato Social, La Biblia y/o El Capital pero aun así no estaba convencido de que los hechos de discurso hicieran de parteros de los hechos históricos.

Después busque moderar la pregunta y pensé por ejemplo en Las Penas de Amor del joven Werther que llevo a un record de suicidios pero también luego me respondí, contra mi mismo, que esa época era proclive a tomar románticamente esos actos sin suponer que el protagonista no quedaría enterado de la dimensión sensible de su muerte.

Pero de alguno obtuve una certeza: escribir un libro transforma a un sujeto, lo performa, lo hace escritor, le da una vía de existencia, lo hace consistir. Pense entonces también en el poder de la palabra, en como unas líneas pueden convertirse en líneas de fuerza.

No cuento esto para contarles mis divagaciones, sino para contarles sobre un libro, sobre este libro que no por nada (aunque Fernando Valli suponga que pudo haber sido una elección gustosa pero también azarosa) sobre este libro que comienza con una cita de Stevenson el autor de la Isla del tesoro.

 La cita al comienzo del libro es , más allá del juego de palabras, un encuentro. El encuentro con una elección que en este caso para mí que me coloco como autor desprevenido, es el comienzo de aquello que después seguirá como una travesía. La cita dice: “el valiente volvió las espaldas al cocinero y echo a andar hacia la playa”.

Hay alguien que toma distancia y empieza a transitar playa, arena, palabras, colinas, aunque eso es lo de menos en tanto que hay un recorrido y hay un relato de ese recorrido.

En ese sentido Travesía mantiene la tradición y la dignidad de dos relatos que toman un trayecto como un tractus, como un tratado, como un tramo. Y cada uno hace del trayecto una experiencia.Y como ustedes saben solo se puede hablar de experiencia cuando se desprende de un hecho una enseñanza.

Uno de estos relatos es La Odisea en donde como suele suceder hay un protagonista que se enfrenta con un destino y quiere arreglárselas de alguna manera. Así es que Ulises para no hacer como los otros viajeros, además de taparse los oídos se ata al palo mayor de la embarcación y resiste el canto de las sirenas, de las mujeres peces que terminarían por devorarlo. Y Fernando Valli,autor de la odisea de escribir un libro, dice en uno de sus últimos poemas precisamente: “ en los bordes de la ciudad lejos del canto de las sirenas pululan los gritos y otras sirenas…”

Y el otro relato es On the way, En el camino, de Jack Kerouac, demasiados siglos separan uno de otro texto, pero son equivalentes en lo que hace a la dimensión de la travesía como relato de una enseñanza que forma una experiencia. Y Fernando Valli, autor de un libro que dice de un camino, escribe “viaje épico a la isla de donde partimos”.

La travesía de Fernando Valli incluye cuatro estaciones, cada una tiene su clima pero en el sentido de que si bien una retórica persiste, hay tratamientos de diferentes territorios que pueden ir desde un paisaje desolado,” una punta de piedra retiene el relato”, a una geografía que hace estampa con el mar : “ flotando mi barca en un lugar cualquiera”, la esperanza de un destino en esa navegación de otras páginas: “ ¿nos guiará la rosa de los vientos al deseado lugar”? .Si el destino no es solamente una línea inexorable sino como dicen los lugares de embarque para las travesías, un punto de llegada, ahí donde un libro antes de su índice concluye, el lugar al que se arriba tiene la dimensión de un cuerpo de mujer que no importa en que condiciones o desde que orígenes, dice Fernando Valli, “se sincera floreando”.

Aunque solamente un segmento se autodenomine Epica, todo el libro esta marcado por un cantar de gesta que no necesariamente debe ser grandilocuente. Por el contrario en las líneas de Travesia lo que toma la voz tiene un tono despojado, como debe ser el de alguien que relata un acontecimiento.Y un hecho de discurso cuando resulta así, es un acontecimiento. Y eso es lo que puede encontrarse en este libro.

En Enrique IV de Shakespeare, el Capitán dice

“Tan agitados como estamos,tan pálidos.Encontramos un tiempo para la paz, para jactarse.Y respirar acentos de viento, para comenzar en las filas lejanas”. Quizás como el personaje de Stevenson cuando se echa a caminar, quizás cómo Fernando cuando con pericia y delicadeza conduce la travesía con el timón de sus poemas. Alguna vez, alguien me regalo y está en el escritorio de mi consultorio, una agenda que dice “ nadie sale como entro”. Esto mismo, esta leyenda, palabra que viene de lectura, puede aplicarse a este libro. 

Carlos Bruck.